Síntomas de la CBP

La carga de los síntomas de la CBP, incluidos el picor y la fatiga, puede tener enormes repercusiones físicas y mentales en la calidad de vida del paciente, y afectar a sus actividades cotidianas e incluso en algunos casos hacer que se sientan aislados.

  • Los síntomas más frecuentes de la CBP son el picor y la fatiga.
  • Un 60 % de los pacientes con CBP son asintomáticos en el momento del diagnóstico.
  • No todas las personas con CBP presentan todos o algunos de los síntomas.
  • La intensidad de los síntomas no se correlaciona con la gravedad de la enfermedad.
  • Los pacientes pueden asumir un papel activo en el control de sus síntomas.
  • Se ha demostrado que los tratamientos y las prácticas de autocuidado mejoran los síntomas.

Síntomas específicos de la CBP

Los síntomas de la CBP, de los cuales los más frecuentes son el picor y la fatiga, suelen aumentar y disminuir en ciclos. Los pacientes de CBP más veteranos sabrán que hay rachas buenas y otras no tan buenas. En las rachas buenas se pueden tener días malos, y en las rachas malas se pueden seguir teniendo días buenos.

Síntomas asociados a la hepatopatía avanzada

Aunque tanto el picor como la fatiga pueden aparecer en cualquier momento de la evolución de la CBP, y no se correlacionan con la gravedad de la enfermedad ni con su progresión, hay una serie de síntomas que pueden afectar a los pacientes con CBP y que se asocian a una hepatopatía más avanzada.

La CBP puede evolucionar a cirrosis, lo que implica que hay una importante cicatrización (fibrosis) en el hígado con formación de nódulos. Sea cual sea la causa, la cirrosis puede dar lugar a una serie de complicaciones que es necesario vigilar.

Muchas personas con cirrosis se mantienen bien sin complicaciones ni efectos secundarios; es lo que se denomina cirrosis compensada. Hay que tener en cuenta que pueden aparecer varices e incluso cáncer hepatocelular si tienes cirrosis compensada, y será necesario vigilarte por si aparecen estas complicaciones.

El término cirrosis descompensada significa que el paciente presenta las complicaciones de la cirrosis. Entre ellas se encuentran las varices, ascitis, encefalopatía hepática, hinchazón de tobillos o pérdida muscular. La descompensación es a veces indicativa de que hay que plantearse un trasplante, aunque puede desencadenarse por otro acontecimiento, p. ej., una infección.

A continuación se explican las principales afecciones asociadas a la cirrosis:

Carcinoma hepatocelular (CHC)

Los pacientes con cirrosis, sea cual sea su causa, tienen más riesgo de desarrollar cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular, también llamado hepatoma). Afecta más a los hombres que a las mujeres. Los pacientes con cirrosis deberán hacerse análisis de sangre y ecografías periódicas (normalmente cada 6 meses): si se detectan pronto, los cánceres suelen poder tratarse o incluso curarse. En la actualidad, existen muchas formas de abordar el tratamiento del cáncer de hígado.

Encefalopatía hepática (EH)

Cuando el hígado no consigue eliminar las toxinas del intestino, estas pasan a la circulación y pueden provocar encefalopatía hepática (EH). La encefalopatía hepática puede presentarse de muchas formas, desde somnolencia leve o confusión hasta coma. Puede resultar difícil realizar tareas sencillas, como atarse los cordones o escribir. Los hábitos de sueño pueden alterarse.
Hay muchos factores que pueden desencadenar la aparición o el empeoramiento de la EH: entre ellos, las infecciones, las hemorragias del tubo digestivo, el estreñimiento y algunos medicamentos. El diagnóstico puede realizarse clínicamente (a veces hay un temblor característico) y mediante EEG (electroencefalograma, en el que se registran las ondas cerebrales). El tratamiento consiste en tratar cualquier factor desencadenante con lactulosa (para garantizar que tengas al menos dos deposiciones blandas al día) y, a veces, fármacos.

Ascitis

La ascitis es la acumulación de líquido en el abdomen. A medida que se deteriora la función hepática y aumenta la fibrosis, disminuye la producción de una proteína llamada albúmina por parte del hígado y aumenta la resistencia del flujo sanguíneo al hígado. Estos factores hacen que se acumule líquido en el abdomen.

Edema maleolar (hinchazón del tobillo)

Hay muchas causas para la hinchazón del tobillo (edema maleolar) y la concentración baja de albúmina, que se observa en la hepatopatía avanzada, es una de ellas. El tratamiento de la ascitis y el edema maleolar suele consistir en diuréticos y una dieta baja en sal. A veces, este tratamiento no resulta eficaz, por lo que se requieren otras intervenciones, entre ellas, una derivación («DPIT», derivación portosistémica intrahepática transyugular) o un drenaje abdominal.

Varices

Las varices son venas dilatadas que pueden aparecer como consecuencia de la fibrosis avanzada y la cirrosis, sea cual sea la causa de esta. Aunque normalmente se asocian a la cirrosis, las varices se pueden formar en pacientes con CBP antes de que aparezca la cirrosis. En el tubo digestivo, las varices pueden aparecer en cualquier lugar entre la boca y el ano, pero suelen formarse en el extremo inferior del esófago (varices esofágicas) y en el estómago (varices gástricas).
Las varices no provocan problemas hasta que empiezan a sangrar. No todas las personas que padecen CBP, o incluso cirrosis, presentan varices, y no todas las que las tienen sufren hemorragias. Sin embargo, cuando sangran, las consecuencias son graves y potencialmente mortales, por lo que deben detectarse y tratarse antes de que esto ocurra.
A los pacientes con fibrosis avanzada o con cirrosis se les pedirá que se hagan una endoscopia para comprobar si tienen varices. Si las varices son significativas, se suele ofrecer al paciente un tratamiento para evitar la hemorragia: medicamentos, ligadura con bandas o ambos.

Ictericia

La ictericia es el resultado de una acumulación de bilirrubina en la sangre y produce una coloración amarillenta en los ojos y la piel. La ictericia puede aparecer en muchas enfermedades hepáticas y no hepáticas. A menudo se asocia a la orina de color amarillo oscuro y, a veces, a heces pálidas. En la ictericia leve, la tonalidad amarillenta puede ser difícil de detectar y la única forma fiable de detectarla es mediante un análisis de sangre.
La mayor parte de la bilirrubina procede de la hemoglobina de los glóbulos rojos: el hígado la descompone y se excreta en la bilis y la orina. Cuando hay daño hepático u obstrucción del flujo biliar, aumentan las concentraciones de bilirrubina y la ictericia se vuelve evidente.
En la CBP, el aumento de la ictericia es un indicio de que el hígado tiene dificultades: la ictericia puede deberse a muchas causas y, cuando un paciente con CBP empieza a padecerla, es necesario considerar muchas de ellas antes de achacar la ictericia a una CBP avanzada.

Hipertensión portal

La hipertensión portal puede ser una consecuencia de la cirrosis. Se trata de un aumento de la presión en la vena porta (que transporta la sangre desde el intestino y el bazo hasta el hígado). El aumento de presión puede ser consecuencia de la incapacidad del hígado cirrótico para permitir que esa sangre fluya hacia el hígado con facilidad. La hipertensión portal puede aumentar el riesgo de hemorragia digestiva por rotura de varices esofágicas, por lo que se aconseja vigilarla y tratarla.

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